Mi amiga curiosa y el estado de Unidad (Cuento)

Mi amiga Curiosa y el Estado de Unidad

Imaginemos un edificio con varias plantas y con una terraza en la parte de arriba del edificio.

Imaginemos una persona, llamada Curiosa en la calle, al lado del portal que pertenece a ese edificio.

Cuando Curiosa está en la calle, ve esa calle, las casas que se encuentran en esa calle, los portales de esos edificios o casas y alguna calle más que sale de esa calle dónde se encuentra. La visión es.

Curiosa decide entrar en un portal y ve que en el edificio hay más puertas cerradas, alguna está entornada y siente pasar y mira el piso, maravillada con lo que vé o disgustada pues no es lo que esperaba y no se siente bien en ese lugar, así que decide salir de este piso.

Luego Curiosa sigue caminando y ve unas escaleras, las empieza a subir y se encuentra con Seres de esta dimensión dónde ahora Curiosa está transitando. Comienza a relacionarse con estos Seres y a compartir, le enseñan cosas, le hablan de otras personas, de otras civilizaciones, en fin…, Curiosa se siente a gusto y se queda un tiempo con esos Seres-amigos que acaba de conocer. La invitan a ver sus casas, las casas de sus amigos, etc.

Pero Curiosa es muy curiosa y decide que ya no hay más ahí dónde poder curiosear, de manera que se despide, aunque esos Seres-amigos quisieran que siempre esta Curiosa-amiga se quedara con ellos. Así Curiosa decide seguir subiendo esas escaleras del edificio dónde se haya y se va encontrando Seres-amigos y enemigos con los que compartir o salir corriendo.

Subiendo y subiendo por las escaleras de ese edificio, Curiosa se da cuenta que las escaleras terminan y llega a dos puertas, una a su derecha y otra a su izquierda, además ve una ventana entre las dos puertas, una ventana redonda, dónde la mitad permanece inmóvil y la otra mitad se abre, así que Curiosa, como es tan curiosa se asoma a esa ventana antes de decidir a qué puerta va a llamar. Cuando se empina, ya que está alta la ventana, y se asoma, ve las paredes de las casas de enfrente, e incluso las puertas de esas casas o edificios. Curiosa, curiosea hasta las personas que transitan por esa calle hacia dónde da esa ventana circular.

Cansada de la postura y de la visión, Curiosa decide llamar a la puerta izquierda de esa última planta del edificio dónde se encuentra. Nadie contesta, o por lo menos Curiosa no escucha ni ve nada extraño. Llama y llama, pero como no escucha ni ve nada, decide sentarse en la puerta y esperar. Mientras van subiendo amigos y Seres-amigos y van compartiendo con Curiosa invitándola a visitarlos. Curiosa sale a la calle a compartir con los amigos, baja y sube por las escaleras de ese edificio, visitando los pisos de esos Seres-amigos que se encontró en el edificio, pero a Curiosa no se le olvida esa puerta izquierda dónde estuvo sentada y llamando.

Se aburre y se aburre esta Curiosa, cambian los amigos, los Seres-amigos, cambian las casas, los pisos, pero Curiosa sigue pensando en esa puerta izquierda. Aburrida de ir de aquí para allá y de conocer a tantos amigos y a Seres Amigos, Curiosa decide que ya es hora de subir y llamar de nuevo a esa puerta izquierda, pues la puerta de la derecha no le llama la atención y eso que ella es muy Curiosa, pero no, no.

Sentada en la puerta se queda Curiosa, llama de vez en cuando, llora, la visitan pero ya decide no moverse de esa puerta, hasta que cansada de esperar, empieza a observar el lugar dónde se haya y la puerta cerrada y…, de repente se da cuenta de que hay una manivela, un picaporte en la puerta y duda si intentar moverlo o no. Así se queda un tiempo, pues piensa… y si no la puedo abrir?, y si está habitado el piso? y si se enfadan conmigo?, y si hay algo dentro que me puede hacer daño?.

Así pasan los días y Curiosa sin moverse de la puerta, hasta que ya decide intentar abrir esa puerta y cual es su sorpresa, no se abre, lo intenta de nuevo y no se abre, un amigo viene y le dice no la vas a poder abrir, déjala, a lo mejor no es tu puerta. Curiosa escucha al amigo y decide que es posible que tenga razón, pero…se aburre con los demás amigos y Seres-amigos y con sus pisos y sus casas. Pasado un tiempo decide volver a intentar abrir esa puerta y…parece que se mueve, si, si, se mueve y si, si, se abre. Temerosa, pero con la esencia de la curiosidad propia de su naturaleza, decide entrar y ver ese piso que tanto se le ha resistido. Le encanta el piso, el mobiliario, el color, las texturas, el olor, todo le gusta y decide quedarse por un tiempo en ese lugar, disfrutando de lo que le había costado tanto encontrar.

Pasado un tiempo, se vuelve a aburrir y se da cuenta que el piso tiene una escalera en la terraza que todavía no había visitado y decide subirla, es mitad caracol y mitad recta, sube sin miedo y se da cuenta de que es una hermosa terraza, dónde el techo es el Cielo y dónde puede ver todas las calles del pueblo, todas las casas, las montañas, el mar, las personas transitando por el lugar, los Seres-amigos, lo ve todo, todo y se da cuenta, comprende, que todo es, la visión es, pero que ahora esa visión es mayor que antes cuando estaba en la calle, al lado de ese portal dónde decidió subir.

Era el mismo cielo, el que veía, pero un trocito nada más, era la misma calle, pero un trocito nada más, eran algunas personas las que veía y algunos Seres-amigos nada más. Ahora podía ver más calles, más cielo, más personas, más Seres-amigos y se dio cuenta de que en la terraza estaba sola viendo todo esto. Había algo más?

 María Francisca de España

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